Crear una nueva persona nos dice Madonna en I Feel So Free. Y me parece una idea maravillosa: el alter ego como la opción ideal para explorar, jugar, experimentar: evolucionar en todos los aspectos, no solo en lo sexual.
Por JUMPER.PUP ★
No sé si todas las personas en algún momento sentimos la necesidad de crear un alter ego como Madonna y su Mistress Dita de Erotica, Madame X, Veronica Electronica o M-Dolla. Yo sí la sentí. Antes de ser Jumper fui Uziel, un ángel de alas negras que me ayudó a conectar con otras personas: ser yo con permiso.

Ahora soy Jumper, un puppy amarillo neón con negro que llegó a liberarme. «Express yourself, don’t repress yourself” dijera Madonna. Me tomó tiempo comprenderlo: ser puppy puede ser muy divertido, aunque transgresor y disidente; no siempre es fácil sostenerlo, sobre todo cuando hay una necesidad mal asumida por encajar y pertenecer. “And I’m not sorry” continúa Madonna en Human Nature y me pega de golpe: ese permiso que creía que Uziel me daba para ser yo, en realidad nunca lo necesité. Ahora uso correas y cadenas como fetiche y no como forma de represión.


No comparo ser puppy con ella: imposible hacerlo. Una vida entera me pasaría aullando en agradecimiento por todo lo que ha hecho y por la forma en que ha transformado a la comunidad. Yo no podría concebir una buena parte de nuestra comunidad sin Madonna. Salir con cachorros es como vivir Danceteria; bailamos y aullamos en medio de la pista: obras de arte rodeadas de gente que quizá no entiende por qué hacemos lo que hacemos. No quieren entender. No hay nada qué entender: bailamos y flotamos, lo que piensen los demás ya no nos importa.

Nos sabemos únicos. ¿Sabes qué se siente ser un perro en este mundo? Requiere de valor atreverse a explorar todo aquello que la sociedad nos enseña a reprimir. Cuando te das cuenta, ya no quieres dar marcha atrás: «Are you ready to jump, Jumper?” Me preguntó Madonna cuando tuve mi primera hood en mis manos. —Sí, Madonna: I’m ready to jump.



