ZEXSAR no se decidió, se volvió inevitable. «Sentí una urgencia de crear algo que no encontraba en el mercado: una propuesta que no pidiera permiso para ser audaz», cuenta su creador, que prefiere mantenerse en el anonimato para que la marca sea la protagonista.

El nombre es el primer acto de rebeldía, la intersección entre lo conocido y lo que está por descubrir; un sonido que evoca un estado de ánimo entre lo prohibido y lo sofisticado.

«Quiero entregar una armadura fabulosa. ZEXSAR es la invitación a vestir tu instinto, sin censura», afirma. Más en zexsar.com.

Revista boysMX
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